Blog de Pol Varela

Capítulo II - continuación

Camila me recibió como siempre, con su sonrisa perfecta, su maquillaje perfecto, su pelo perfectamente peinado, su figura perfectamente esculpida a base de ejercicio y su ropa perfectamente ajustada al cuerpo marcándole unos pechos perfectamente operados. No era especialmente guapa, pero sabía suplirlo con una personalidad de esas que hipnotiza a poco que te descuides. Si no fuera gay sería su más fiel seguidor, pero de eso tenía enjambres alrededor cada día mostrando músculos tatuados e inseguridad disfrazada de fanfarronería. ¿Cómo puede ser que los hombres hayan llegado a ser los gobernantes del mundo si después pierden el sentido del saber estar a la simple vista de un par de tetas perfumadas? Supongo que eso se da en los bajos fondos y que en las altas esferas se mueven por otro tipo de intereses, aunque francamente no lo sé, no me relaciono con gente de alto standing. O será que saben compartimentar mejor y tienen otro sentido de la prioridad. Reconozco que a mí me cuesta concentrarme en algo, lo que sea, cuando me ronda alguien que remotamente me pueda atraer desde un punto de vista sexual, lo que hacía mucho tiempo que no sucedía, otro efecto secundario de don Mírame-y-no-me-toques.


Comentarios

No hay ningún comentario

Añadir un Comentario: